22 de octubre de 2007




Mañana y vacío.

La luz da de lleno en los edificios eternos y simétricos, y cubre el polen invisible, el humo, los sonidos, el viento - hace de todo un cristal a punto de romperse, pero sólido como la realidad - ; conviertiendolos en inexpresivos moldes de la vida que se asoman, mas bien se imponen, sobre el asomo humano, en alturas destinadas sólo al aire. Separados entre sí por escasos metros en los que la luz no entra y se arremolina la quietud, forman una trama de precipicios inobjetable, inmovil e inmovible, que absorve el aire petrificandolo, que puebla el suelo y se extiende por debajo de él.

Ahi va! Desde lo alto de un tanque de agua en el edificio mas alto y roído, salta el pájaro y se deja caer. Todo queda suspendido, el aire mudo, la quietud más quieta que nunca, hasta que sus alas se abren y lo inobjetable se derrumba bajo su vuelo; desaparece la certeza, desaparece la luz, los árboles y el suelo, hasta que sus patas se posan al borde de otro precipicio.
Mira las ventanas, todo es un juego de luces y sombras sobre montañas geometricas que quedarán siempre ahí, mientras, en realidad, todo desaparece.






1 comentario:

unametafora dijo...

el vacio es imposible.
y aunque el anonimo hace caer la lagrima mas gris, ella, sin embargo, te ama.